miércoles, 24 de junio de 2009

El Camino del Tantra

"La gente inmadura que cae en el amor destruye la libertad del otro, crea servidumbre, levanta una prisión. A menos que un hombre y una mujer sepan lo que es estar en silencio, a menos que puedan estar sentados juntos en un profundo silencio, no pueden fundirse en el ser del otro. Es posible que sus cuerpos logren penetrarse, pero sus almas permanecerán separadas. Y cuando las almas se encuentran hay comunión, comprensión. Vuestro amor se tornará más profundo a medida que vuestras meditaciones se ahonden y al revés; a medida que vuestras meditaciones florezcan, vuestro amor también florecerá. Por lo general, no estáis conectados con vuestra pareja en la meditación. Nunca os sentáis juntos en silencio durante una hora para sentir la conciencia del otro. O bien estáis peleándoos o bien estáis haciendo el amor, pero en ambos casos estáis relacionados con el cuerpo, con la parte física, con la biología, las hormonas. No estáis relacionados con el núcleo más hondo del otro. Vuestras almas permanecen separadas. En los templos y en las iglesias y en los tribunales sólo vuestros cuerpos se casan, vuestras almas se encuentran a kilómetros de distancia.
Cuando vuestro amor es al mismo tiempo amor y meditación, os convertís en compañeros de viaje. Entonces deja de ser una relación corriente. Entonces se convierte en una amistad en el camino hacia el descubrimiento de los misterios de la vida.
Una sola cosa debéis recordar: sin meditación, el amor está destinado a fracasar. No existe posibilidad de que sea un éxito. Podéis fingir y engañar a otros, pero no podéis engañaros a vosotros mismos.
Sólo con la meditación el amor empieza a adquirir colores nuevos, música nueva, canciones y bailes nuevos, porque la meditación os proporciona la percepción para comprender el polo opuesto, y con esa misma comprensión desaparece todo conflicto.
El hombre occidental se pierde el florecimiento de la vida porque no conoce nada sobre la meditación, y el hombre oriental se la pierde porque no conoce nada sobre el amor. Y para mí, tal como el hombre y la mujer son mitades de un todo, lo mismo sucede con el amor y la meditación. La meditación es el hombre, el amor es la mujer. En el encuentro de la meditación y el amor está el encuentro del hombre y la mujer. Y en ese encuentro creamos al ser humano trascendental, que no es ni hombre ni mujer."

Osho, La Danza de las Energías

3 comentarios:

  1. Bonito espacio! Bonita energía!
    Un saludo.

    ResponderEliminar
  2. Ey! Bien interesante lo que publicas por acá. Me encantaría leer tu poesía... Mi correo es: jenemenene@gmail.com. A ver si me mandas algo, y nos ponemos en contacto.

    Un abrazote.

    ResponderEliminar
  3. Totalmente de acuerdo, el ser va más allá del género.

    ResponderEliminar